
El Nuevo Milenio no parecía traer nada bueno para Silvester Stallone. El intento de resurgir con películas de presupuesto medio más bien olvidables acabó con parte de su crédito en taquilla. No tardamos en verlo en productos infumables como secundario en un declive que no parecía tener fin.
Era el fin de un héroe y de una estrella cinematográfica. Años y años como rey de la taquilla acababan convertidos en ceniza. Tempus fugit, y el tiempo finalmente acabó alcanzando a Sly. Se había convertido como el viejo Rocky Balboa, un campeón admirado, pero admirado dentro de una vitrina no ya en el ring. Su momento había pasado, o al menos eso creían.
Solo le quedaba un as en la manga, la vuelta de algunos de sus personajes más añorados, como Rocky o Rambo. Así que, en el 2003, decide ponerse a escribir la última entrega de nuestro boxeador favorito. Con el apoyo inicial de la MGM el proyecto acabó en saco roto. Al parecer a todo el mundo le pareció una pésima idea la vuelta del viejo boxeador y muy pocos confiaban en la fiabilidad del proyecto y la credibilidad de Stallone en un ring.
En el 2005 con el cambio de presidente en la MGM el proyecto de un nuevo Rocky vuelve a renacer. El nuevo presidente, al leer el guión de Stallone, da luz verde al proyecto a pesar de los malos augurios: familiares, amigos, conocidos, incluso fans… a todo el mundo le parecía una idea absurda que Sly se volviera a ponerse los guantes con la edad que tenía.
El film se rodó en menos de medio año mientras en Internet comenzó una de las batallas más apasionantes jamás vistas entre detractores y defensores de Stallone. Analfabetos cinematográficos que solo se habían quedado con el Sly de los últimos productos de acción hacían mofa y escarnio. Bromas de todo tipo inundaban los foros, sobre la edad o la posible calidad del film. Pocos fuimos los que defendimos el proyecto, yo y algunos más, pocos somos los que podemos enorgullecernos de tal gesta.
Por fin llegó el estreno y no tardó en colocarse en los primeros puestos de la taquilla. Durante meses contentó tanto al público como a la taquilla. Stallone, como director y guionista, había conseguido un film íntimo y personal, una obra dura pero esperanzadora, de esos que te tocan la fibra interna. Uno de esos films, como el primer Rocky, que merecerán ser recordados por las próximas generaciones.
El estreno es España fue más que espectacular si cabe, varias semanas comandando el primer puesto de la taquilla noqueando a todo oponente.
Lógicamente asistí a la primera sesión del estreno: gente de todas las edades llenamos la sala y nunca, nunca, he visto un público más entregado en un cine. Nos emocionamos, aplaudíamos cuando Balboa se enfrentaba a unos maleantes, gritamos de emoción cuando oímos sonar el atronador “Gonna Fly” y se nos revolcaba el corazón con algunos de los monólogos de Stallone.
Pero el momento culminante fue, durante el combate final, cuando un abuelo de 70 años se levantó y gritó como Thor en el campo de batalla: ¡DALE ROCKY!, el rugido en la sala aún suena en mis oídos. Algunos de los acomodadores se asomaban sorprendidos ante tal alboroto.
Sly lo había conseguido. La saga que le había dado todo lo que ahora tenía, que le había convertido en una estrella volvía a colocarle en el lugar donde se merecía estar. En el 2007, ante tal éxito y después de callar muchas bocas, nuevos horizontes se habrían ante sus ojos.

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2 comentarios:
Sin duda un exito en takilla con una genial historia, como en las 6 rockys...aunq la 5 no está muy allá
Excelente artículo, y con "Rocky Balboa" tan me demuestra que podría sólo dedicarse a ser Cineasta profesional, porque tiene talento "real" en ello.
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